LIBROS
CRÍTICA
La concertación ibérica
EMILIO
ONTIVEROS
NEGOCIOS -
22-09-2002
Poco después de que el profesor Royo
concluyera su nuevo libro sobre las relaciones entre sindicatos y gobiernos en
España y Portugal, tenía lugar la convocatoria de la última huelga general en
España, la primera en el seno de la Unión Monetaria de Europa; algunos
recordarán que una de las implicaciones que de forma precipitada se trataron de
deducir tras la entrada de la peseta en el sistema monetario europeo, en 1989,
fue la imposibilidad de llevar a cabo enfrentamientos entre los sindicatos y
los gobiernos como el que originó aquella otra de diciembre de 1988. Con todo,
la ruptura en la dinámica de concertación, lejos de invalidar las principales
proposiciones defendidas en el libro, viene a reforzar su principal tesis: la
singularidad con que el mismo resurge en ambos países, como consecuencia de la
asunción, aunque con desigual entusiasmo, por todos los agentes -gobiernos,
sindicatos y empresarios- del horizonte de integración económica y monetaria en
Europa.
A diferencia de la principal proposición de
la literatura neocorporatista, Royo defiende que la reorientación de las
estrategias de los agentes sociales, los incentivos que conducen a los mismos a
la concreción de pactos de diverso alcance, no depende únicamente de la organización
de los actores, sino también y fundamentalmente de los intereses. El detallado
análisis, concretado en el periodo 1979-2000, se centra en el grado de
determinación que el proceso de globalización y más concretamente la
integración económica y financiera en Europa ha tenido sobre esa dinámica de
concertación. Lo observado en Portugal y España, no se ajusta a otras
experiencias y, por ende, con las hipótesis y prerrequisitos dominantes en
otros estudios, con los que el autor establece un ilustrativo contraste. Al
igual que lo hace con la importancia atribuida a la existencia de instituciones
específicas, como es el caso de nuestro tardío Consejo Económico y Social
(CES). El detallado recorrido histórico que se hace de ambos países, el
análisis de las relaciones entre sindicatos y los partidos políticos afines, la
asociación entre concertación y evolución de las variables económicas, y el
propio aprendizaje institucional de esas asociaciones, entre otros aspectos,
refuerza la utilidad de trabajo del profesor Royo.
El abandono de la confrontación a ultranza,
la búsqueda de espacios de conciliación de preferencias, más allá de sus
motivaciones defensivas frente a un entorno económico que imponía una creciente
desregulación y el arbitraje único del mercado, hay que reconocer que ha
ayudado a ambos países en esa integración europea y en el consiguiente avance
en términos de convergencia real. El caso español es suficientemente explícito
al respecto: las favorables implicaciones del denominado 'diálogo social' -en
términos de reducción de horas perdidas, moderación salarial y actitud a
cambios en la gestión y organización de las empresas- constituyen uno de los
principales factores con los que historiadores y analistas, como el profesor
Royo, habrán de explicar esa última fase expansiva de la economía española que
con cierta precipitación dio en calificarse de milagro económico. De su inteligente
asimilación también podrán deducirse lecciones para los tiempos actuales.
© El País S.L. | Prisacom S.A.